La Coctelera

Categoría: El Mundo

Los 'Xanxes' y los 'Urbanus', de Roger Jiménez en El Mundo de Cataluña

CRONICA HISTORICA

Durante una larga y concurrida sobremesa navideña se barajaron estos parámetros de felicidad: sueldo americano, policía inglesa, casa suiza, coche alemán, comida japonesa, clima barcelonés, amante latino Lo contrario: casa japonesa, comida inglesa, sueldo latino, amante suizo, coche americano, clima alemán y policía barcelonesa. Resulta llamativo ver a la Guardia Urbana de Barcelona en el platillo malo de la balanza, aunque sea en un juego de palabras, justamente cuando este cuerpo, tan popular y estimado a lo largo de su historia, cumple un siglo de vida. Los mitos y leyendas se esfuman con mucha rapidez si no se cuidan y miman con esfuerzo continuado, y este parece ser un caso emblemático.

La antigua Guardia Municipal de Barcelona nació oficialmente el 21 de julio de 1841 como primer cuerpo organizado a propuesta del concejal Manuel Torrents, pero fue sometida a numerosas reorganizaciones en los años sucesivos. En 1843 recibió la autorización del capitán general de Cataluña y se hicieron públicas las condiciones para ingresar en el cuerpo: tener entre 25 y 40 años, medir como mínimo cinco pies y doce pulgadas (1,67 metros), haber nacido en Cataluña o contar con más de diez años de residencia, saber leer y escribir, tener una conducta intachable, estar dotado de una complexión fuerte y poseer una buena hoja de servicios en el Ejército de tierra o en la Armada. La ordenanza les autorizaba a utilizar el sable en casos normales y la carabina en situaciones graves.El regidor Francesc Permanyer (que tiene un pasaje a su nombre) promovió en 1856 la creación de la sección montada, que inicialmente contaba con una decena de plazas, ubicadas en unas improvisadas cuadras en los sótanos del Ayuntamiento. Después de la Exposición Universal de 1888 ocuparon el pabellón ferial de la maquinaria en la calle de Wellington. El primer carrusel, en honor del rey Alfonso XIII, lo ejecutaron en la plaza de toros Las Arenas en 1910.

Los municipales pronto pasaron a ser blanco de los caricaturistas de los periódicos, que les apodaban los Xanxes debido a que eran reclutados en su mayoría entre inmigrados, y el apellido Sánchez predominaba entre ellos. También hablaban una jerga fruto de una mezcla arbitraria de catalán y castellano, que dio pie a que escritores costumbristas como Santiago Rusiñol o Emili Vilanova se inspiraran en ellos para crear tipos pintorescos y regocijantes.

Hasta que, en 1907, el Ayuntamiento aprobó un dictamen suscrito por los concejales Puig Alfonso, Fuster, Marsá, Valentí Camps y Giménez por el que se creaba la Guardia Urbana, que según la Ley Municipal, dependía directamente del alcalde (entonces Doménech Sanllehy), y sus 200 hombres empezaron a prestar sus servicios el 8 de diciembre de ese mismo año. En 1921 fueron unificados los dos cuerpos, y el resultante adoptó la denominación de Guardia Urbana de Barcelona. Si sus antecesores eran los Xanxes, éstos, los Urbanus vestían casaca roja e iban tocados con un casco negro parecido al de los bobbies británicos. Su única arma consistía en el bastón reglamentario, y su sueldo era de 3, 25 pesetas al mes más un suplemento de 50 céntimos.

El primer jefe, Manuel Ribé, tomó posesión en abril de 1909 y pronto alcanzó gran popularidad por su identificación con los problemas de la ciudadanía y los esfuerzos en la búsqueda de soluciones. Ribé, que percibía 4.000 pesetas anuales, ordenó a los agentes que descendieran de las aceras a plena calle para intervenir de la manera más activa y eficaz posible en la ordenación del tráfico y en los problemas que surgían en la gran ciudad.El primer urbano dedicado a dirigir el tráfico se situó en la esquina de Via Laietana y plaza de Urquinaona. A medida que fue creciendo, el cuerpo contaba con las secciones de Infantería, Caballería y Motoristas. La primera se componía de 10 suboficiales, 45 auxiliares y 670 guardias, de los que 150 pertenecían al Departamento de Circulación. Caballería estaba formada por tres auxiliares y 46 agentes, y la sección de Motoristas contaba con 18 individuos.

Cuando se proclamó la República, en 1931, el presupuesto anual del cuerpo ascendía a 2.772.393,75 pesetas, claramente insuficiente para hacer frente a las necesidades de la ciudad, que contaba ya con un millón de habitantes. El mejor elogio que recibían aquellos guardias era su flexibilidad y capacidad de adaptación a la moderna Barcelona, pero por mucho que se multiplicaran y se compenetraran con las realidades de su tiempo, las dotaciones eran insuficientes, y se alzaron voces para pedir que se ampliara la plantilla hasta 2000 efectivos bien pagados y una mayor sección motorizada. La Guardia Urbana se hacía tan indispensable como el cuerpo de bomberos, el servicio de carteros o el de médicos municipales. Según un periódico de la época, entre los miembros del cuerpo alentaba una compenetración absoluta con la población a la que prestaban su ayuda humanitaria. Incluso en las circunstancias más difíciles y conflictivas sabían proceder con serenidad y sacrificio en beneficio de la comunidad.

Hoy, las cosas son muy distintas. Barcelona es una conurbación difícil de controlar, donde el caos circulatorio, la inseguridad ciudadana, la polución acústica, las protestas vecinales, la suciedad y el aumento de la siniestralidad se mezclan con toda clase de acciones incívicas por no hablar de vandalismo. La ciudadanía ha ido perdiendo la confianza y el afecto hacia esos hombres y mujeres con chalecos áureos, cabalgando sus Harley Davidson o patrullando en sus vehículos por las calles de la ciudad con todos los instrumentos de la ley en torno a la cintura: revólveres, esposas, porras, pistolas, linternas y balas. Bastantes asociaciones y vecinos cuestionan el carácter público del servicio de Policía Local o Guardia Urbana, que están en el ojo crítico de la ciudadanía.En muchas ocasiones son vistos como agentes de alquiler, recaudadores que se valen de las videodenuncias, fotodenuncias, radares y los más sofisticados ingenios. El criterio de servir al ciudadano parece que se ha ido desplazando por el de la producción del mayor número de denuncias al término del servicio, una prioridad que se antepone a la de ayudar a un vecino que precisa de algún tipo de asistencia.

Así, tenemos los PAC (Planes de Actuación en la Circulación), los PAE (Planes de Actuación Específicos), u otras siglas del género. La merma de efectivos y el afán recaudatorio del Ayuntamiento le han llevado a valerse de empresas privadas para retirar vehículos mal estacionados. Según las entidades críticas, las infracciones más perseguidas por las grúas no son las que más perjuicios provocan, con un desarme de criterios y subversión de objetivos.

Lejos quedan los tiempos del guardia urbano usando el silbato en los cruces de la ciudad, ataviado de oscuro y tocado con el característico salacot, el guardia amigo junto al que conductores y transeúntes depositaban viandas, botellas y algún que otro pavo, según se encargan de revivir algunas felicitaciones navideñas.Ahora, se habla bien del clima barcelonés pero no de los servidores de la ley y el orden.

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Los nulos principios, de Álex Sàlmon en El Mundo de Cataluña

EL APUNTE

La búsqueda de enemigos es una prioridad para muchos colectivos.Contra alguien se vive mejor. Sólo hay que buscar al contrincante con decisión y situarlo en medio del escenario. Eso es lo que ocurre cada vez que por un partido de fútbol se reúnen los de siempre y se centran más en los ataques contra aquello que les molesta que a favor de lo que persiguen: y lo que les molesta es España. Así, el partido del sábado entre Euskadi y Cataluña se convirtió en una declaración de intenciones en medio de un festival independentista. Carod, el único del Gobierno catalán que estaba en el césped del estadio de San Mamés firmando una declaración de principios, escenificó una postal más, repleta de poca lógica. Mínima lógica en los principios del Govern catalán.Así, ¿cómo es posible que el vicepresident firme algo que obliga a unos principios, si los ha perdido en el Gobierno de Montilla? Con festivales como los del sábado, el tripartito demuestra no tenerlos. Carod pide selecciones independientes y Montilla, en su discurso de ayer, más dinero para que Cataluña siga siendo el motor de España. ¡Más madera incongruente!

alex.salmon@elmundo.es

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La gallina ciega, de Manuel Milian Mestre en El Mundo de Cataluña

PRISMA

Llegamos a fin de año azorados por tantas barbaridades que los locos del fundamentalismo islámico prodigan por Oriente y Occidente.El asesinato de Benazir Bhutto, una señora valiente y bella como pocas, «estaba escrito», pero no por eso deja de asombrarnos a las puertas de las elecciones paquistaníes. Es la clásica estrategia de Al Qaeda, como el Madrid del 11-M, como en los próximos pasos en Afganistán o en las futuras convocatorias electorales donde les convenga incidir. El mal acecha siempre y a veces se inviste de Dios al que invoca sacrílegamente cuando en nombre de Alá asesina o alguien se suicida. Nunca el hombre alcanzó un nivel tal de maldad. Si nos atenemos a la doctrina de Nixon de que el terrorismo es la «tercera guerra mundial», en ella estaríamos inmersos de manera ciega e inconsciente. Algunos síntomas alumbran en el mundo esa fascinación nihilista del Mal. Toda una paranoia de despropósitos y culpabilidades encubiertas de las potencias, las logias y los políticos irredentos e irresponsables. No creo en la teoría de la conspiración, pero sí en los conspiradores.He leído demasiado, he visto demasiado para no apercibirme de cómo se conquista el poder y se le condiciona y esclaviza. A veces la democracia como procedimiento es una broma. En 1981 viví en Roma el magnicidio fallido del Papa Juan Pablo II mientras estudiaba el terrorismo internacional (Claire Sterling, La Trama del Terrore). Al día siguiente pronuncié una conferencia en el Colegio Español de Via Torre Rosa. Me atreví a pronosticar que aquel atentado era obra del KGB y no del Islam. Luego los hechos me dieron la razón, como los jueces. En 1994 me encontraba en México pronunciando conferencias en distintas universidades y congresos. Ocurrió el atentado contra el candidato del PRI, Luís Donaldo Colosio. Seguí los acontecimientos paso a paso desde la televisión de mi hotel. Al día siguiente me pidieron una conferencia sobre «los magnicidios» en la universidad de Anahuac del Sur.Anuncié mi tesis de que siempre los magnicidios cambian la Historia de sus países. Puse tres ejemplos: Kennedy, Carrero Blanco y Anuar el-Sadat. Mi conclusión pública fue que ese atentado hundía al PRI. Quienes lo causaron serían sus víctimas. Colosio trataba de reformar el sistema político mexicano, y los dinosaurios del PRI se resistieron. Los hechos han confirmado después la pérdida por el PRI del poder, por ahora definitiva. Conspiradores los hay, y no siempre se cumplen sus previsiones.

Este fin del año 2007 se me antoja un síntoma horrible para este mundo complejo, que no sabe a dónde va, que está perdiendo sus identidades naturales, que funciona a menudo al revés de sus conveniencias, que ha desterrado los grandes valores, que ha marginado la moral y la ética, que abusa hipócritamente de las «verdades» que son mentiras. La manipulación de las conciencias y de la opinión pública es una escandalosa realidad. Por eso la ceguera es una epidemia. No le faltaba razón a Goya en 1788 cuando pintó su cuadro La gallina ciega. Los que hoy bailan a su alrededor son políticos y comparsas, cojos y medio ciegos, paranoicos y embusteros, pero bailan un baile que se parece más a la danza de la Muerte -de Verges- que a la de la Vida. Y España está en ello, y también Cataluña; los que nos guían están ciegos, y el precipicio a unos metros todavía. ¿Nuestro destino?

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Midiendo a Papá Noel, de Julio Miravalls en El Mundo

APUNTE LEGO

Papá Noel no existe. Lamento mucho, queridos niños, tener que decirlo con tal crudeza, ahora que se nos ha puesto tan de moda. Pero si alguien cree haberlo visto, ha de tratarse de un impostor: si realmente existiera, ya tendríamos noticia de su detención en algún calabozo de los servicios de inmigración de Estados Unidos, acusado de entrar en el país sin papeles y de invadir el espacio aéreo con un artefacto no homologado.

El tipo gordo vestido de rojo estaría siendo sometido a estas horas a una intensiva sesión de fotografía, vídeo y recogida de datos antropométricos y rastros genéticos, para su inequívoca identificación en el futuro. Es el gran plan del FBI, que se propone crear la mayor base de datos para identificar a millones de personas por todos los medios tecnológicos conocidos y por conocer, en su país y en el extranjero.

Quizás la próxima vez que usted viaje a EEUU se verá sometido a un escáner de ojo, un lector de huellas digitales y un frasquito para escupir, aparte de rellenar los impresos donde debe aclarar si alberga alguna intención de atentar contra el presidente.

En una inmensa instalación subterránea, en Clarksburg (West Virginia), el Departamento de Seguridad Interior (Homeland Security) ha puesto en marcha un proyecto de 1.000 millones de dólares, para el que en enero firmará el gran contrato, que creará un inimaginable sistema de identificación biométrica, que deja chico el control del Gran Hermano (me refiero al de 1984, de George Orwell, no a la interpretación de espectáculo cotilla para la televisión).

Investigadores de la Universidad de Virginia se afanan para que el sistema sea capaz de identificar, no ya sólo mediante huellas digitales, o trazas genéticas, sino a través de la peculiaridad individual única del iris del ojo, captada a distancias de hasta 12 metros, o reconociendo informáticamente rostros entre una multitud, hasta a 60 metros. Expertos del FBI creen que incluso podrán llegar a distinguir la manera particular de hablar y de caminar de una persona.

La clave del proyecto radica en contar con una poderosísima herramienta para comparar datos (ahora tienen 55 millones de huellas dactilares y hacen 100.000 identificaciones al día), un magnífico sistema de comunicaciones y... un dispositivo masivo de recogida y comparación de datos.

Por una parte, se trata de identificar a las personas con nombres, apellidos y biometría, para registrarlas en base de datos, especialmente en aeropuertos y fronteras. Por cierto, ya han controlado a 1,5 millones de personas, por diversos motivos en Irak y Afganistán.

Y por otra parte, tendrán que llenar los lugares públicos de cámaras de alta resolución, capaces de captar a distancia el iris, para una continua identificación en tiempo real de individuos que simplemente pasan. El futuro no dejará mucho margen para visitas misteriosas de Papá Noel.

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El cáliz envenenado, de Ahmed Rashid en El Mundo

UN ASESINATO ANUNCIADO: El análisis

Con las palabras «la democracia es la mejor venganza», Bilawal Bhutto Zardari, el hijo de 19 años de Benazir Bhutto, asumió la Presidencia del Partido del Pueblo de Pakistán (PPP), días después de que su madre fuera asesinada. Sin embargo, será su padre, Asif Ali Zardari, quien dirija el partido, mientras que Majdum Amin Fahim, vicepresidente de la formación, será el candidato a primer ministro.

Los continuos esfuerzos del Gobierno de Pakistán por encubrir las circunstancias del brutal asesinato de la ex primera ministra Bhutto parecen estar inclinando finalmente a Occidente a alejarse de su apoyo incondicional de siete años al presidente Pervez Musharraf.

Musharraf, que ha tenido que enfrentarse a las críticas implacables de los líderes políticos y los personajes públicos de Pakistán por la posible implicación de sus servicios de inteligencia en el crimen, se enfrenta ahora también a una presión internacional sin precedentes.

Bilawal y Asif Ali Zardari han reclamado una investigación independiente a cargo de Naciones Unidas y el Gobierno británico sobre el asesinato de Bhutto.

Los líderes del PPP dicen que, antes de regresar a Pakistán en octubre, Bhutto había informado al secretario de Exteriores británico, David Miliband, y a los altos cargos del Departamento de Estado de EEUU de que había una conspiración contra su vida en la que estaban involucrados importantes agentes de inteligencia del régimen de Musharraf.

Estas advertencias, que fueron transmitidas a los dos gobiernos que han sido más decididos en su apoyo a Musharraf pero que también promovieron el regreso de Bhutto a Pakistán, hacen ahora mucho más difícil que Londres y Washington sigan sin cuestionarse su respaldo a Musharraf.

Ayer, Nancy Pelosi, líder del Congreso de Estados Unidos, reclamó al Gobierno de Bush que comparezca para tratar una serie de «cuestiones inquietantes» sobre el Gobierno de Pakistán «antes de que se le envíe ninguna otra ayuda desde EEUU». También exigió «una investigación internacional» sobre la forma en que murió Bhutto. Estados Unidos ha aportado al régimen de Musharraf ayudas por valor de 10.000 millones de dólares (6.800 millones de euros) desde el año 2001.

La posible candidata a la Presidencia de EEUU, Hillary Clinton, también acusó al Ejército de Pakistán de una posible implicación en el asesinato de Bhutto. En un discurso que pronunció el sábado en Iowa afirmó que, aunque algunos sostienen que el crimen lo llevó a cabo Al Qaeda, «otros están diciendo que parece organizado desde dentro; recordemos que Rawalpindi es una plaza fuerte del Ejército». Además, aseguró que Musharraf ha ayudado a proteger a Al Qaeda.

En una señal clara de debilidad, y a pesar de sus vehementes rechazos a requerir la ayuda internacional en la investigación de la muerte de Bhutto, los cuerpos de seguridad paquistaníes están explorando ahora la posibilidad de pedir colaboración al FBI estadounidense y a otros organismos occidentales.

Diversas personalidades internacionales han reclamado una investigación dirigida por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, como la que se llevó a cabo por el primer ministro libanés asesinado Rafik Hariri. Ayer, los líderes del PPP solicitaron una investigación similar.

Si la comunidad internacional sigue alejándose de Musharraf, ello no sólo debilitará su posición de cara a la ciudadanía, sino también dentro del Ejército, que hasta ahora le ha apoyado porque el presidente seguía ganándose los garbanzos: 1.000 millones de dólares (680 millones de euros) al año en ayudas procedentes de EEUU, el 80% de los cuales se emplea en comprar armamento nuevo.

Entre la población ya existe un odio ampliamente extendido hacia Musharraf y hacia el Ejército, debido al encarcelamiento de miles de activistas por la democracia, abogados y jueces que se llevó a cabo en noviembre.

El Ejército se está mostrando cada vez más sensible a las críticas ciudadanas, pero mientras se ha mantenido el apoyo internacional a Musharraf, el Ejército le ha seguido siendo leal. Ahora que parece cambiar la actitud de las capitales occidentales, es probable que también el Ejército empiece a ver a Musharraf como un lastre más que como un buen activo.

La mayor parte de los expertos predicen otra crisis importante después de las elecciones, que Musharraf y sus aliados políticos probablemente amañen. En un escenario como ése, en el que los partidos de la oposición se nieguen a aceptar los resultados electorales, los altos mandos del Ejército podrían fácilmente convencerse de que Musharraf ha abusado de su hospitalidad.

De una manera parecida a como los católicos de Roma esperan a que las volutas de humo salgan de la chimenea del Vaticano cuando se elige un nuevo Papa, ayer 160 millones de paquistaníes aguardaban con la respiración contenida a que les llegara una palabra de un pequeño municipio en la provincia de Sindh.

Después de un prolongado encuentro en Naudero, la localidad natal de Benazir Bhutto, el Comité Ejecutivo del PPP anunció su decisión final, vinculada al testamento que Bhutto redactó el 16 de octubre, dos días antes de que regresara a Pakistán de un exilio de nueve años.

Todos los dirigentes políticos del país, entre ellos un humillado Musharraf y el líder de la oposición Nawaz Sharif manifestaron que esperarían a lo que decidiera el PPP antes de anunciar su plan de acción para el futuro.

La Presidencia del PPP (un cáliz envenenado después de que tantos Bhuttos hayan sido asesinados) ha recaído en el joven de 19 años Bilawal Bhutto, estudiante de primer año en el Christ Church College, de la Universidad de Oxford. Tranquilo y de suaves palabras, ha pasado la mayor parte de su adolescencia en el exilio en el extranjero. No habla urdu, la lengua nacional, y sólo conoce Pakistán desde la distancia. Su madre, su abuelo y dos tíos han muerto violentamente.

Asif Ali Zardari explicó que el testamento de su mujer había estipulado que él debía encabezar el partido, pero que había decidido, con el apoyo de éste, que su hijo ocupara la Presidencia. No obstante, mientras Bilawal continúa sus estudios, Zardari dirigirá el partido. Ha pasado ocho años en la cárcel acusado de corrupción y es una figura controvertida en el partido y en el país, después de que se le culpara del fracaso de los dos gobiernos encabezados por Bhutto en los años 90.

Plenamente consciente de las críticas que podían surgir, Zardari anunció que Majdum Amin Fahim, un viejo militante y señor feudal que durante la última década ha sido el vicepresidente del partido, será el candidato a primer ministro del PPP en las elecciones. Fahim es un hombre ampliamente respetado en el país y en el Ejército como un político moderado y flexible. Zardari dijo que el PPP tomaría parte en las elecciones y convenció a su rival, el líder de la oposición Nawaz Sharif, que dijo que las boicotearía pero ahora va a participar también.

Ayer, los ministros del Gobierno anunciaron que las elecciones podrían ser pospuestas unas semanas por la violencia sin precedentes que se ha apoderado del país en los últimos tres días. Casi 50 personas han muerto y nueve oficinas de la Comisión Electoral han sido destruidas. La Comisión se reúne hoy lunes para decidir la fecha en que se celebrarán las elecciones.

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3 cardenales critican ante una gran multitud las leyes sobre la familia, de José Manuel Vidal en El Mundo

Cientos de miles de fieles protagonizan un gran acto litúrgico en el que tres cardenales critican las leyes que la desvirtúan

Rouco asegura que la Iglesia no quiere imponer su modelo pero pide que sea «comprendido y aceptado»

Apoteosis católica en la plaza de Colón de Madrid. La Iglesia española se echó ayer de nuevo a la calle. Cientos de miles de personas reivindicaron un sitio al sol social de su forma cristiana de ser y sentirse familia. Con dos grandes triunfadores: el cardenal Rouco Varela, y el Camino Neocatecumenal. Con tres cardenales que no se cortaron a la hora de denunciar las leyes contra la familia. Y con una sorpresa histórica: la presencia y la bendición de un Papa virtual.

«Saludo a los participantes en el Encuentro de las Familias que se está llevando a cabo este domingo en Madrid», dijo Benedicto XVI desde la ventana de los palacios pontificios que asomaba excepcionalmente desde una gran pantalla a la plaza de Colón. Y en un discurso más largo de lo esperado, el Papa aprovechó para proclamar la «belleza» del matrimonio basado «en la unión indisoluble entre un hombre y una mujer». Y también subrayó que «los padres tienen el derecho y la obligación fundamental de educar a sus hijos».

Eran dos mensajes implícitos contra la ley de los matrimonios gays y la asignatura de Educación para la Ciudadanía. O dos reivindicaciones hechas en positivo. «Pongo los frutos de esta celebración en manos de María», concluyó Benedicto XVI, ante el júbilo de la multitud, que prorrumpió en vivas y aplausos. Era el refrendo papal al catolicismo español, que reivindicaba su carta de ciudadanía.

Su presencia era también un espaldarazo al cardenal de Madrid, Antonio María Rouco Varela. Por primera vez en la Historia un Papa entraba en directo desde Roma. Lo cual habla a las claras de la preocupación vaticana por la deriva de la legislación sobre la familia en España y de la enorme influencia en Roma del purpurado madrileño.

Rouco, exultante, presidió toda la celebración. Una larga liturgia de la Palabra. Con pocos signos externos (la organización había aconsejado incluso no llevar banderas). Muchos testimonios, cánticos y oraciones. Y alguna pancarta: «Mamá-Papá-Mujer-Hombre». La Iglesia quiso despojar el evento de cualquier connotación política. Y tampoco quiso ir a la contra en sus mensajes. «Ofrecemos nuestro testimonio. No lo imponemos», dijo Rouco. Para añadir de inmediato: «Pero sí pedimos que sea comprendido y aceptado». Es lo que en círculos católicos se llama el cristianismo de presencia: la Iglesia sale de las sacristías y reivindica su participación pública.

Y es que la Iglesia tiene una palabra importante que decir a la sociedad. Porque, como dice el cardenal de Madrid, defiende «la gramática de Dios». Es decir, que el matrimonio y la familia «vienen determinadas por Dios a través de la naturaleza del ser humano». Por eso, «ni las personas particulares, ni los grupos sociales, ni la sociedad en su conjunto, ni la autoridad del Estado pueden manipular a su gusto sus orígenes, su naturaleza y sus propiedades esenciales».

«El núcleo de la sociedad»

Algo que, a juicio del arzobispo de Madrid, se incumple en España. De ahí que denunciase que «nuestro ordenamiento jurídico ha dado marcha atrás respecto a lo que la Declaración Universal de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas reconocía y establecía hace ya casi 60 años, a saber que 'la familia es el núcleo natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a ser protegida por la sociedad y el Estado'».

Más duros todavía estuvieron los otros dos cardenales que intervinieron en el acto. El de Toledo, Antonio Cañizares, sostuvo que «la familia española está siendo sacudida en sus cimientos con legislaciones inicuas e injustas», y que «la salvaguarda del matrimonio es hoy el primer problema social». Y el de Valencia, Agustín García Gasco, alegó que «la cultura del laicismo radical es un fraude y un engaño, no construye nada, sólo desesperanza por el camino del aborto, del divorcio exprés, y de una ideología que quiere manipular a los jóvenes». Esto, a su juicio, no respeta la Constitución y conduce «a la disolución de la democracia» .

Por su parte, el presidente del episcopado, Ricardo Blázquez, señaló que la familia no es tradicional en el sentido de «anacrónica», sino porque «hunde sus raíces en la misma naturaleza humana; es antigua y nueva, la medida de su verdad es su perduración; es como el vino de solera».

El otro gran protagonista de la mañana fue Kiko Argüello, el fundador del Camino Neocatecumenal, que colocó en Colón a más de 300.000 neocatecumenales. Y su líder se encargó de que se notase su presencia: «¡Levantad las pancartas del Camino!». Y sus fieles le siguieron y corearon sus consignas e, incluso, entonaron con él el «Resucitó», el himno de los Kikos.

El Camino se consagra como la fuerza popular eclesial de la Iglesia en España. La que más gente moviliza y la que más poder real tiene. Los demás movimientos (desde Comunión y Liberación a los Legionarios o los Focolares) se quedan muy por detrás. Pero todos juntos forman las auténticas «legiones» de la Iglesia española. Orgullosas de su fe y deseosas de una mayor relevancia tanto eclesial como social. Y eso lo están consiguiendo también de manos del cardenal de Madrid.

Rouco se fía de los nuevos movimientos neoconservadores y éstos le responden siempre y nunca le defraudan. Aunque esta vez, en el éxito de la Jornada de la Familia también tuvo mucho que ver la Cope, que lleva días volcándose con el evento. Y los colaboradores más cercanos del cardenal alababan abiertamente la postura de la cadena de los obispos.

De su mano y de la de Kiko, Rouco Varela se ha convertido en el gran triunfador. Llena las plazas, hace que los fieles entierren su catolicismo vergonzante y consigue el aval del mismísimo Papa. Con estas credenciales se postula para tomar de nuevo las riendas de la Conferencia Episcopal en las elecciones del próximo mes de marzo. En la jerarquía actual no tiene rivales. Sólo los 41 obispos que lo arroparon son suficientes para llevarlo en volandas a la presidencia. Aunque las elecciones siempre pueden dar sorpresas.

PROTAGONISTAS

Rouco Varela: «La experiencia diaria nos enseña lo que sucede a las personas y sociedades cuando no construyen el matrimonio y la familia sobre el fundamento sólido de la institución divina: vidas rotas, sufrimientos, desorientación y desamparo».

García Gasco: «Los poderes públicos deben proteger y defender la familia, no socavar sus fundamentos».

Cañizares Llovera: «No tengamos miedo, abramos las puertas a Cristo, contemos con la fuerza de Dios, reclamemos nuestros derechos inalienables».

Kiko Argüello: « Hay que defender el don de la familia frente a gobiernos ateos y laicos».

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Un balance con exceso de maquillaje, de Casimiro García-Abadillo en El Mundo

A FONDO

Con aplomo y cierto dominio de la escena, el presidente del Gobierno hizo el viernes su particular balance de legislatura, su particular enumeración de los deberes hechos por el Ejecutivo que deberían servirle para volver a ganar las elecciones del próximo mes de marzo.

Como si de un debate del estado de la nación se tratara, José Luis Rodríguez Zapatero desgranó los éxitos económicos de estos últimos años, que han llevado a España a superar en renta per cápita a Italia. Habló de casi todo, menos de ETA. Y a la aprobación del nuevo Estatuto de Cataluña apenas le dedicó un segundo, al meterlo en el mismo saco que los otros cinco estatutos reformados en esta legislatura.

Es decir, Rodríguez Zapatero centró su intervención en la economía, cuando su legislatura ha sido fundamentalmente política. Se comportó como ciertos empresarios que, cuando van a vender sus empresas, revalorizan activos y ocultan pérdidas, maquillando su balance, para hacerlas más atractivas al comprador.

No es que lo que dijo fuera incierto, es que las líneas maestras de su Gobierno han sido justamente las que nos hurtó de su prolija intervención del viernes.

No hay que tener demasiada memoria para acordarse de que, justo hace un año, el presidente anunció: «Dentro de un año estaremos mejor». Y no se refería al PIB, ni al desempleo, ni al Salario Mínimo Interprofesional, ni a la inversión en bienes de equipo, sino a ETA.

Un día después de su optimista promesa, los terroristas hacían saltar por los aires la terminal T-4 de Barajas, matando a dos personas. Así empezó este año, que ha terminado con el asesinato de dos jóvenes guardias civiles en el sur de Francia.

El presidente reconoció su error. Pero eso no es suficiente. Su metedura de pata fue tan obvia, tan espectacular, que casi no hacía falta referirse a ella. Porque su equivocación fundamental no fue anunciar una mejora de la situación justo un día antes de que los terroristas hicieran estallar un coche bomba, sino el haber mantenido una política que ha posibilitado, no sólo el protagonismo desmedido de una banda ya muy debilitada, sino el regreso de su trama civil a las instituciones: el PCTV al Parlamento Vasco, y ANV a los ayuntamientos.

El gran fiasco de la política antiterrorista llevó al Gobierno a seguir negociando con ETA (¡nada menos que hasta el pasado mes de mayo!), después de los dos primeros asesinatos y tras haber accedido incluso, como moneda de cambio para el mantenimiento del agónico proceso de paz, a la excarcelación del asesino múltiple Ignacio de Juana Chaos.

En esa política no ha habido rectificación. Y eso era lo que esperaban los ciudadanos del presidente: un cambio radical en su estrategia antiterrorista que haga posible la reinstauración del consenso con el PP.

Todo lo contrario. Su intervención no hizo sino reiterar la sospecha de que, en el fondo, el presidente no descarta del todo la idea de volver a negociar con ETA, si cambian las circunstancias.

Veamos. Aunque en su discurso inicial ETA no existió, no tuvo más remedio que responder a las preguntas de los periodistas que, lógicamente, querían saber su opinión sobre el asunto al que el presidente ha dedicado mayores esfuerzos en estos casi cuatro años.

«No hay ninguna expectativa de diálogo con ETA», dijo Zapatero cuando se le preguntó por la eventualidad de un nuevo proceso de conversaciones con la banda. Conociendo, como conocemos, el cuidado que pone el presidente en la elección de sus palabras, sobre todo cuando habla de ciertos temas sensibles, hay que colegir que la utilización del término «expectativa» no obedece a la casualidad, ni tampoco se trata de un fallo de memoria o de dicción.

«Expectativa», según el diccionario, es la esperanza de lograr algo, la posibilidad cercana de conseguir una cosa.

Por tanto, el presidente lo que hizo fue constatar que, a corto plazo, el diálogo con ETA no es posible, pero no lo descartó de ninguna manera.

Zapatero podría haber dicho algo tan sencillo como: «No habrá diálogo con ETA mientras no entregue las armas». O bien: «Sólo habrá diálogo tras la derrota de ETA». Sin embargo, habló de «expectativas». Por si acaso, no cerró la puerta para volver a las andadas en el futuro.

Tan reprochable como eludir referirse al fracaso del proceso de diálogo con ETA, fue la ocultación de la importancia política que ha tenido y que va a tener en el futuro la aprobación del nuevo Estatuto de Cataluña.

Poner en el mismo plano un texto que comienza con la declaración solemne de que «Cataluña es una nación», con el resto de estatutos, por mucho que lleven implícita una cláusula que permita la equiparación de competencias a las que eventualmente pueda conseguir la Generalitat, es algo más que ceguera política, es sencillamente un intento de engañar a los ciudadanos.

El nuevo Estatuto de Cataluña no sólo propicia un paso muy significativo hacia la soberanía, sino que ha roto otro de los consensos básicos de nuestra democracia. Su aprobación, sin el acuerdo del PP, ha sido la causa de que haya sido recurrido ante el Tribunal Constitucional, en el que se ha abierto una brecha sin precedentes, que ha dejado el prestigio de la institución en su nivel más bajo desde su creación hace casi tres décadas.

No se puede simplificar el reto que supone para la configuración del modelo de Estado la puesta en marcha de esa mini constitución catalana diciendo que «España no se ha roto». Las amenazas que desde los partidos nacionalistas se han lanzado contra un posible recorte de competencias en virtud de que lo dictamine el Tribunal Constitucional ponen de relieve que la cuestión catalana va a ser uno de los quebraderos de cabeza del gobierno de España durante las próximas legislaturas.

Por no hablar del nuevo plan Ibarretxe, para cuyo inicio el lehendakari ha puesto fecha: octubre de 2008.

Se dirá que el Gobierno no ha tenido nada que ver en ello, pero no es cierto. Si desde el PSOE y desde Moncloa no se hubiera dado alas a las aspiraciones de los nacionalistas catalanes, seguramente el PNV nunca se hubiera atrevido a llevar a cabo, con calendario incluido, su proyecto de desenganche con España.

En cuanto a la situación de la economía, Zapatero dibujó un panorama edulcorado con los datos de estos últimos años, sin duda brillantes. La inflación, la subida de tipos de interés, el insostenible déficit exterior, la pérdida de poder adquisitivo de los salarios, etcétera parecen sólo anécdotas o accidentes en los que la gestión del Gobierno nada tiene que ver.

Cuando falta poco más de dos meses para las elecciones generales, la situación política no ha mejorado, sino todo lo contrario; ETA ha vuelto a matar y la posibilidad de recuperación de los consensos básicos no se vislumbra a corto plazo; la situación económica está yendo a peor y los ciudadanos lo perciben en sus bolsillos.

Las elecciones no se van a ganar mirando hacia el pasado, sino ofreciendo soluciones a los problemas presentes y futuros. Es ahí donde se la juegan Zapatero y Rajoy. De momento, el balance del Gobierno no es suficiente como para garantizar su victoria.

casimiro.g.abadillo@el-mundo.es

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Dios tomó Madrid, de Raúl del Pozo en El Mundo

EL RUIDO DE LA CALLE

Las asambleas católicas son óperas populares donde los kiries, los salmos, a capella o con órgano, convierten un mitin en una obra de arte. La música litúrgica tiene su origen en una palabra griega que significa hueso de la pelvis. La música y la palabra retumban en el tiempo y mueven los huesos de los vivos, porque los de los fiambres no hay Dios que los menee. Como maestros de escena los católicos, inigualables. Ayer lo comprobé. El aire deslumbrante de Madrid tenía matices de Giotto. Los querubines de Bernini se intuían en las palabras del Papa. A pesar de que no sólo estaban las prima donnas, con sus manteos de púrpura y azabache, la plaza de Colón parecía la de San Pedro. Dios había tomado la calle atestada de herodes, sodomitas y abortistas. Cuando hablaba Rouco Varela, al mando de 40 obispos, parecía que Zerolo tendría que pasar a la clandestinidad. Por la boca del cardenal habló el que amontona las nubes: «La ley va detrás de los derechos humanos».

Una de las asambleas más grandes que vieron los siglos se celebró en la puta calle porque, como preguntó un obispo, ¿cómo encerrar a Dios en un templo, si está en todas partes? El Papa, un poco acatarrado, y tal vez sorprendido ante este movimiento asambleario, se dirigió por vídeo a los obispos y a los curas, no a los líderes neocatecumenales que organizaron la aglomeración. Se reunieron 3.000 veces más personas de las que seguían a Jesucristo. La Archidiócesis dijo que hubo un millón y medio; suponemos que la Archidiócesis no miente. Stalin, ahí tienes las divisiones que destruyeron al comunismo.

Una de las estrellas fue Kiko Argüello. ¿Es un Pablo posmoderno o un cura Gapón? Me recordó a los agitadores maoístas. «La familia recibe ataques de gran calado por las legislaciones injustas», dijo Antonio Cañizares, primado de España.

Recuerden que hasta Ulises, el errabundo, a la vejez se volvió casero. La consigna era simple: papá-mamá, niño-niña. Trasladaron desde la Catedral a la Virgen de la Almudena, que encontraron cuando la Reconquista en el almudín. Bajó del cielo al suelo, como quería Fray Luis. Una isla humana vista por satélite se congregó en torno al Descubridor, neogótico, de mármol sucio, que no dijo nada porque es judío.

Para los progresistas, la familia es el origen de la neurosis, como la propiedad privada y el Estado; para la Iglesia, la familia es el cénit de la vida moral. San Juan y Dante identifican a Roma con la puta de Babilonia. Ahora resulta que la Gran Ramera era Madrid. Los del Opus no estaban invitados oficialmente. «Los que han ido, han ido por libre».

Me dice un gay: «Que la Iglesia no se ponga estrecha porque papisas, pederastas e incestuosos se sentaron en la silla de Pedro». Y yo digo: el mar tiene límites, el amor no.

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